Cenizas del templo, mi tristeza,
en tu muerte he muerto contigo,
en noches sin estrellas te encuentro en las palabras
acariciando duelos eternos sobre un alma.
Devenir finito de flechas cruzadas
alcanzas al tiempo siendo tiempo de cabellos de plata,
camino del horizonte de cada mañana
perdóname mirarte con la vista cansada.
Mi tristeza, mi horizonte, mi alegría,
tomas en tus manos el abismo
besando con tus labios los ecos de la montaña,
pues en tu columna de acero tres veces he nacido,
amándote infinitas semanas soleados
