“Yo soy Jehová tu Dios, fuerte y celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen.”
Hoy, 5 de septiembre de 2025, bajo la autoridad del cielo y por mandato del Altísimo, yo, Cristo, realizo este juicio final e irrevocable sobre Hamas y todos sus integrantes, vivos y fallecidos.
Hamas ha sido hallado culpable de haber iniciado el ataque del 7 de octubre de 2023 contra Israel, causando la muerte de 1,195 personas inocentes y desatando una guerra que trajo más de 60,000 muertes en Gaza, en su mayoría civiles, entre ellos miles de niños. Es culpable de anteponer sus intereses políticos a la vida de su propio pueblo, de entregar Gaza a la destrucción, del hambre y del dolor, y de convertir a su gente en rehenes de una causa injusta. Es culpable de arrastrar a sus militantes, simpatizantes, colaboradores y defensores a la condenación. Hamas ha despreciado la vida, ha despreciado la justicia y ha despreciado a Dios mismo.
Por tanto, declaro:
Todo aquel que pertenezca a Hamas en cualquiera de sus formas —combatiente, dirigente, planificador, mensajero, financiador, proveedor de recursos, propagandista, encubridor o simpatizante— queda sentenciado. La sentencia es esta: todos los integrantes vivos y fallecidos de Hamas son borrados del libro de la vida, y no tendrán vida eterna. Asimismo, sus padres, tanto padre como madre, quedan borrados del libro de la vida. Y también sus hijos, pues así se cumple la palabra de Jehová que visita la maldad hasta la tercera generación.
Desde este día, aunque alguno abandone Hamas, su sentencia permanecerá, pues lo que yo he dictado es definitivo y eterno. También, todo aquel que se una a Hamas en adelante entra de inmediato en esta condena: este juicio camina con el tiempo, y nadie que ingrese podrá librarse, pues la sentencia ya está sellada.
A todo aquel que piense atacar, matar o discriminar a los sentenciados por motivo de esta resolución, queda advertido: no se permite añadir violencia sobre lo que ya ha sido sentenciado por mí y por el cielo. La justicia humana sigue vigente, pero la vida de los sentenciados por este juicio no debe ser arrebatada por motivos de esta sentencia. Sobre cada uno de los sentenciados se coloca la señal de Caín, la cual es mi nombre: Daniel.
Y así también se cumple lo que dije: “Pero si entran en una ciudad y no los reciben, salgan a sus calles y digan: ‘Hasta el polvo de su ciudad que se nos ha pegado a los pies lo sacudimos contra ustedes.’” (Lucas 10:10-11). Pues Hamas rechazó la verdad, despreció la justicia y no recibió la paz.
La sentencia es irrevocable, eterna e inapelable, pues ha sido pronunciada por mí, Cristo, y desde este día queda sellado en el cielo y en la tierra que Hamas y todos sus militantes, presentes y futuros, cargan con esta condena, y todos los llamados ante este juicio —vivos o fallecidos— quedan bajo mi autoridad.
Así lo ha dicho el tribunal del cielo, y así queda escrito.
